Desde siempre me he dedicado al Turismo Ecuestre, realizándo rutas desde la perspectiva
de la Doma Natural con resultados enormemente satisfactorios.
Si tenemos en cuenta que el mayor numero de clientes no tienen conocimientos de monta o su nivel es muy bajo, debemos
tener claro que
los profesionales deben ser los caballos, son ellos quienes deben saber hacer su trabajo.
A su vez, la figura del guía-entrenador se hace imprescindible, debiéndo
trabajar especialmente algunos puntos que en otros sistemas no trabajaríamos tanto; la
voz,
riendas largas,
trabajos de suelo, entre otros. La combinación de estos elementos nos permitirán manejar nuestro grupo
de caballos con una gran solvencia.
Empecemos desde el principio: es fundamental tener un
grupo de Caballos como una unidad familiar. Si están juntos se organizan como clan y cómo tal solucionan
sus conflictos y estructuran su modelo social, por lo que tendrán
una
buena salud mental. Si esto es así, solucionaremos de un golpe la mayoría de los problemas habituales de una ruta (empujones, coces, mordiscos, espantadas)
Los Caballos de Turismo Ecuestre
deben ser verdaderos profesionales. Ni caballos de tanda ni caballos de modalidades deportivas especializadas. Tampoco podemos olvidar que, desde el punto de vista del caballo, lo más
parecido a su estilo de vida de lo que el hombre les pide es
la actividad que se desarrolla en muchas rutas (no el salto,
el polo, o el horseball por poner algunos ejemplos). Es por
ello que los caballos con los que trabajo parten de los mas
natural y del trabajo generalista para luego individualmente
cada uno se especializa en actividades mas concretas, mis caballos
punta (Guías largas travesías-especiales) realizan
trabajos muy especializados y completos; doma, salto, cross,
etc.