Hasta que la Escuela de Pequeños Domadores 'Naturalmente' inició su pasos en Septiembre de 2007 siempre había hablado de caballos, pues esa es mi pasión en la vida. Ahora quiero hablar de niños. Mi pasión cobra sentido a través de los ojos de los niños, de su mirada.
Mis caballos desposeidos del medio natural imposible malabarismo para un domador natural que se cuestionaba la esencia de su propia vida, montar a caballo. Muchos no lo comprenderán, pero algunos sí.
Para montar a caballo primero hay que haberse bajado del mismo y entender nuestro concepto de aceptación.
Tras este tiempo con los niños, ellos me han inoculado su pasión, la pasión de un niño en un medio tan puro como lo puede ser una familia de caballos. Episodios para escribir profundamente que quedan en mi memoria: cómo cada niño se ha encontrado con ese caballo con el que debían encontrase dentro del grupo (Rebeca y Bruja o Martín y Fado, entre otros), cómo Alex lleva dentro un domador, aunque todavía no lo sabe, cómo Hector sale de lo introspectivo para enojarse con su ser, cómo Angel madura en su esencia, cómo Macarena crece para llegar a formar un grupo especial, tal y cómo hacen las yeguas, cómo Marco Antonio se subirá a un caballo para comprender que hay muchos mundos y que puedes quedarte con aquél que de verdad te guste, ...
Capítulos sin fin que no se escribirían en papel pues el mejor lienzo es la propia vida de estos niños y serán ellos los que deben escribir las páginas del libro de su vida. Espero que por muchos años mis ojos puedan ser cronistas y guías de ésta su vida.
Gracias al equipo de educadores de la casa. Sin ellos nada de esto sería posible.